La pandemia de 2020 del nuevo coronavirus, COVID‐19, ha generado preocupación por el riesgo de transmisión del virus al personal en el quirófano. Esto se relaciona no sólo con la intubación y extubación de las vías respiratorias durante la anestesia, sino también con la liberación de partículas infecciosas potenciales en el humo o penacho laparoscópico.
Los riesgos del humo laparoscópico, o penacho, se han reconocido durante mucho tiempo, pero la llegada del COVID‐19 ha puesto de relieve su importancia.1. La Sociedad Americana de Gastroenterología y Cirujanos Endoscópicos actualizó sus consejos el 30 de marzo de 20202: "Aunque investigaciones anteriores han demostrado que la laparoscopia puede conducir a la aerosolización de virus transmitidos por la sangre, no hay evidencia que indique que este efecto se vea con COVID‐19, ni que se aísle a procedimientos MIS [cirugía mínimamente invasiva]. Sin embargo, errar en el lado de la seguridad justificaría tratar el coronavirus como exhibiendo propiedades de aerosolización similares. Para los procedimientos MIS, uso de dispositivos para filtrar el CO liberado2para las partículas aerosolizadas debe considerarse fuertemente».
Una publicación rápida y conjunta de cirujanos italianos y chinos3ha compartido excelentes consejos basados en sus experiencias en los meses anteriores. El Consejo Intercolegial del Reino Unido e Irlanda también ha seguido actualizando sus directrices. Pasó de una declaración de que "la laparoscopia generalmente no debe usarse" a su directriz más reciente el 27 de marzo de 20204, que dice: «Se considera que la laparoscopia conlleva algunos riesgos de formación e infección de tipo aerosol y se recomienda una precaución considerable. El nivel de riesgo no se ha definido claramente y es probable que el nivel de EPI [equipo de protección personal] desplegado pueda ser importante. Los mecanismos de seguridad defendidos (filtros, trampas, desinflado cuidadoso) son difíciles de implementar. Considere la laparoscopiasolamenteen casos individuales seleccionados en los que el beneficio clínico para el paciente supere sustancialmente el riesgo de transmisión viral potencial en esa situación particular». Este consejo expedito es una respuesta pragmática a la ansiedad generalizada que rodea la posible transmisión del virus en el quirófano.
Este artículo revisa la mejor evidencia disponible para comprender el riesgo de transmisión de COVID‐19 en el humo laparoscópico, y qué pasos, basados en las propiedades físicas del virus, pueden estar mejor posicionados para reducir esto y justificar la continuación de la cirugía laparoscópica bajo estrictas pautas de seguridad.

